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1) Qué es Sola Scriptura según la Escritura

Sola Scriptura no es un eslogan para “mi opinión contra la tuya”. Es una confesión simple: la única norma divina, suficiente e infalible que juzga toda doctrina y toda conciencia es lo que Dios dejó escrito.

“¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20, RVR1960).
“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella” (Deuteronomio 4:2, RVR1960).
“Toda palabra de Dios es limpia… No añadas a sus palabras, para que no te reprenda” (Proverbios 30:5-6, RVR1960).
“Toda la Escritura es inspirada por Dios… a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17, RVR1960).
“La Escritura no puede ser quebrantada” (Juan 10:35, RVR1960).
“Tu palabra es verdad” (Juan 17:17, RVR1960).

Esto pone a cada voz humana en su lugar. La Escritura no es “una autoridad importante”, es la autoridad normativa. Todo lo demás se pesa por ella.


2) Cuando uno solo tiene razón contra una estructura entera

La Biblia enseña que la verdad no se decide por mayoría, ni por antigüedad institucional, ni por prestigio, ni por número, ni por “ya se creyó siempre así”.

“Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4, RVR1960).
“Estrecha es la puerta… y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14, RVR1960).

La Escritura repite un patrón incómodo para cualquier poder religioso: muchas veces Dios vindica a pocos, y aun a uno, contra multitudes religiosas organizadas.

  • Micaías solo contra cuatrocientos “profetas” alineados al rey: “Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré” (1 Reyes 22:14, RVR1960).
  • Jeremías contra sacerdotes y profetas que hablaban “visión de su propio corazón”: “No escuchéis… os profetizan vanidad… no de la boca de Jehová” (Jeremías 23:16, RVR1960).
  • El hombre sano del capítulo 9 de Juan, un simple testigo, es echado fuera por el sistema religioso cuando su testimonio choca con la autoridad corporativa: “Y le expulsaron” (Juan 9:34, RVR1960).
  • Jesús advierte que el mecanismo seguirá: “Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios” (Juan 16:2, RVR1960).
  • Los apóstoles frente a la cúpula religiosa: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29, RVR1960).
Ese es el punto. El Señor no ata la verdad a una silla, a un sello, a una corporación, ni a una tradición. La ata a su Palabra.

3) La prueba bíblica no es “quién lo dice”, sino “dónde está escrito”

La Escritura no manda a creer por pertenencia, ni por uniforme doctrinal, ni por la fuerza del número.
Manda a probar.

Los bereanos son llamados nobles no por seguir a una estructura, sino por examinar lo predicado con la Escritura: “Escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11, RVR1960).
“Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21, RVR1960).
Aun cuando el mensajero parezca imponente, el criterio es el evangelio escrito: “Si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio… sea anatema” (Gálatas 1:8-9, RVR1960).

Sola Scriptura no idolatra al “hombre solo”. Solo afirma que un hombre solo, con Biblia abierta, puede estar del lado de Dios contra una multitud que se apartó de lo escrito.


4) El peligro de una nueva ortodoxia con vocabulario correcto

Hay un modo de negar Sola Scriptura usando la frase “Sola Scriptura”. Se hace así: se declara que la Biblia es la autoridad, pero se le exige al lector pasar por un filtro corporativo, un “marco”, un “lente”, una “lectura autorizada”. Si el texto dice algo que incomoda, entonces no se discute el texto, se descalifica al lector.

Eso no es un problema nuevo. Jesús lo expuso con precisión: “Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres” (Marcos 7:8, RVR1960). Y remata mostrando el efecto real: “Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición” (Marcos 7:13, RVR1960).

Cuando la tradición o el consenso funciona como llave de control, la Biblia deja de ser juez y pasa a ser rehén. Y cuando eso ocurre, si hoy se levantara un desconocido con “así dice el Señor” escrito, sería tratado como el hombre de Juan 9, como los apóstoles en Hechos, como cualquiera que se niega a doblar la rodilla ante un “así se hace aquí”.

“Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí” (Lucas 6:22, RVR1960).


5) Señales bíblicas de que el principio fue traicionado

La Escritura misma da marcas claras de cuando se cambió la norma:
  1. Se castiga la apelación al texto en vez de responder al texto.
    “Escudriñad las Escrituras” (Juan 5:39, RVR1960).
  2. Se agrega obligación donde Dios no obligó.
    “No añadiréis… ni disminuiréis” (Deuteronomio 4:2, RVR1960).
  3. Se usa la “unidad” como excusa para silenciar la verdad.
    “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina” (2 Timoteo 4:3-4, RVR1960).
  4. Se pretende señorío sobre conciencias.
    “No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado” (1 Pedro 5:3, RVR1960).
Sola Scriptura no produce anarquía. Produce sujeción real, pero sujeción a Dios en su Palabra.

6) La conciencia cautiva a lo escrito

La Biblia enseña que la fe viene por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17), y por eso el terreno de la fe no puede ser una tradición blindada ni un consenso intocable. El terreno de la fe es la Escritura abierta.

“¡A la ley y al testimonio!” (Isaías 8:20, RVR1960).
 

Sola Scriptura sin muletas: desmontando “nuda scriptura”, “soloísmo bíblico” y “biblicismo”

1) Sola Scriptura no es un eslogan, es un límite puesto por Dios

La Escritura se presenta como Palabra de Dios, suficiente para equipar al hombre de Dios, y como norma que no admite añadidos.

“¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20, RVR1960).
“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella” (Deuteronomio 4:2, RVR1960).
“Toda palabra de Dios es limpia… No añadas a sus palabras, para que no te reprenda” (Proverbios 30:5-6, RVR1960).
“No penséis más de lo que está escrito” (1 Corintios 4:6, RVR1960).
“Toda la Escritura es inspirada por Dios… a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17, RVR1960).
“La Escritura no puede ser quebrantada” (Juan 10:35, RVR1960).
“Tu palabra es verdad” (Juan 17:17, RVR1960).

Sola Scriptura es eso y nada más: lo escrito gobierna, lo escrito juzga, lo escrito pone techo, lo escrito ata la conciencia.


2) El truco de las etiquetas: cuando no pueden refutar el texto, atacan el principio

“Nuda scriptura”, “biblicismo”, “soloísmo bíblico” no son categorías bíblicas. Son rótulos útiles para una sola cosa: desviar la discusión desde “¿qué dice el texto?” hacia “cómo te llamo para no obedecer el texto”.

La Escritura describe ese mecanismo con precisión:
“Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres” (Marcos 7:8, RVR1960).
“Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición” (Marcos 7:13, RVR1960).

Cuando alguien no puede sostener su posición “conforme a esto”, necesita otra herramienta: el desprestigio del que lee y cree lo escrito.


3) La Biblia no prohíbe leer “en privado”. Prohíbe inventar autoridad

El creyente no es reprendido por escudriñar, sino elogiado.

“Escudriñad las Escrituras” (Juan 5:39, RVR1960).
“Escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11, RVR1960).
“Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21, RVR1960).

El problema nunca fue “leer por cuenta propia”. El problema es añadir, imponer, obligar, decretar, como si fuera Palabra de Dios lo que Dios no escribió. Eso es exactamente lo prohibido (Deuteronomio 4:2; Proverbios 30:6; 1 Corintios 4:6).


4) Refutación directa de cada muleta

A) “Nuda scriptura”​

La acusación intenta sonar profunda, pero se desarma con una frase bíblica: “A la ley y al testimonio” (Isaías 8:20). Si la ley y el testimonio son el criterio, no hace falta otro criterio. Añadir un “criterio” para decidir qué significa la Escritura es exactamente el acto que la Escritura denuncia cuando invalida el mandamiento de Dios (Marcos 7:13).

La Escritura no necesita barniz humano para ser autoridad. Es autoridad porque es Palabra inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16).


B) “Biblicismo”​

La palabra sugiere que el problema es tomar la Biblia “demasiado en serio”. Pero Cristo mismo ata la conciencia al texto: “La Escritura no puede ser quebrantada” (Juan 10:35). Y cuando se presenta “otro evangelio”, aunque venga con prestigio espiritual, debe ser rechazado: “sea anatema” (Gálatas 1:8-9).

Si “biblicismo” significa creer lo que está escrito y rechazar lo que añade el hombre, entonces el término no acusa al creyente, acusa a la Escritura misma. Y eso ya está condenado por la Escritura.


C) “Soloísmo bíblico”​

Esta etiqueta es un juego de palabras para insinuar que “solo la Escritura” equivale a “solo yo”. Pero la Biblia jamás enseña “solo yo”. Enseña “solo lo escrito” como norma.

El método bíblico es público, verificable, repetible: “escudriñando cada día las Escrituras” (Hechos 17:11). No se trata de un iluminado, se trata de un texto abierto. No se trata de “mi interpretación”, se trata de “conforme a esto” (Isaías 8:20).

La ironía es clara: los que acusan “soloísmo” suelen exigir, en la práctica, “solo nosotros”. Pero la Escritura no dice “a la ley y al testimonio de ellos”, sino “a la ley y al testimonio” (Isaías 8:20).


5) El punto de quiebre: quién manda, Dios o el hombre

La Escritura no deja espacio para una autoridad normativa paralela a lo escrito. Cuando aparece conflicto, la respuesta bíblica es absoluta:

“Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29, RVR1960).
“Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4, RVR1960).
“No añadas a sus palabras” (Proverbios 30:6, RVR1960).

Sola Scriptura no es “una postura”. Es obediencia al orden de Dios: lo que Dios dijo, manda. Lo que el hombre añade, estorba.


6) La prueba final es siempre la misma

Si un argumento viene de Dios, tendrá sostén “en la ley y el testimonio”. Si viene del hombre, necesitará presión social, apelación a consenso, o etiquetas para intimidar.

“¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20, RVR1960).
 
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