Salmo51
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III. La justificación para con Dios es por obras y solamente por obras
Como hemos visto, Dios no puede renunciar a Su justicia ni bajar el estándar de Su tribunal.Si la vida eterna requiere justicia perfecta, y el hombre ya no tiene obras que ofrecer sino solo pecado y muerte, Dios resuelve el dilema enviando a un Segundo Hombre.
El Verbo no se hizo carne simplemente para "perdonar" de manera abstracta, sino para alcanzar la justificación por obras que la humanidad le debía al Creador.
1. Cristo: El Obrero de la Justicia
Jesucristo no vino a anular la ley de las obras, vino a cumplirla en terreno humano.Para que Dios pueda declarar a un hombre "justo", ese hombre debe presentar una vida de obediencia total.
Cristo, como el Segundo Adán, entró bajo las mismas condiciones que el primero, pero con un resultado glorioso.
Mateo 3:15
"Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.”
Cristo no necesitó ser "hecho bueno"; Él ya lo era.
Pero necesitaba obrar justicia en la historia para que hubiera una base legal sobre la cual Dios pudiera justificar.
2. Una justicia humana y perpetua
La justificación no pasó de ser "por obras" a ser "por sentimientos" o "por buenas intenciones".Se mantuvo por obras ante los ojos de Dios, pero la responsabilidad de la obra fue transferida a Cristo.
- La obra de Adán: Una sola desobediencia que trajo muerte.
- La obra de Cristo: Una vida entera de obediencia y una entrega voluntaria a la muerte.
Es una justicia "aparte de la ley" (Romanos 3:21) en el sentido de que no procede de nosotros, pero es totalmente "conforme a la ley" porque cumple cada uno de sus requisitos.
3. El veredicto final
Dios no "hace la vista gorda" ante nuestra falta de obras.Él mira el expediente de Jesucristo y ve:
- Una vida de justicia perfecta (lo que Adán debió hacer).
- Un castigo de muerte pagado (lo que Adán mereció por fallar).
"Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.”
Jesús es el "Autor" porque Él es quien escribió la obra.
Él obtuvo para Sí mismo, y para todos los que están en Él, la justicia que Adán perdió.
La justificación sigue siendo por obras, pero son las obras de Cristo las que satisfacen al Juez.