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La segunda muerte:
No es objeto de la cruz, sino sentencia final del Hijo
La segunda muerte aparece después de la resurrección y del juicio final:
Apocalipsis 20:11-15
“Y vi un gran trono blanco… y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios… y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras… Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”
Apocalipsis 21:8
“…tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”
La segunda muerte:
– no es la muerte “establecida” para los hombres en Hebreos 9:27;
– no es la muerte que Cristo sufre en la cruz;
– es el veredicto final del mismo Cristo sobre los que, después de haber pasado por la primera muerte y haber sido levantados, no se hallan en el libro de la vida.
Por eso, estrictamente hablando:
– la expiación de Cristo no tiene por objeto salvarnos de la segunda muerte sino de la primera;
– la expiación responde a la primera muerte (paga del pecado bajo ley), de manera universal;
– la segunda muerte es una nueva sentencia, no de la ley, sino del Hijo como Señor y Juez.
Conclusión:
¿Ilimitada o limitada?
A la luz de Sola Escritura:
No es objeto de la cruz, sino sentencia final del Hijo
La segunda muerte aparece después de la resurrección y del juicio final:
Apocalipsis 20:11-15
“Y vi un gran trono blanco… y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios… y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras… Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”
Apocalipsis 21:8
“…tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”
La segunda muerte:
– no es la muerte “establecida” para los hombres en Hebreos 9:27;
– no es la muerte que Cristo sufre en la cruz;
– es el veredicto final del mismo Cristo sobre los que, después de haber pasado por la primera muerte y haber sido levantados, no se hallan en el libro de la vida.
Por eso, estrictamente hablando:
– la expiación de Cristo no tiene por objeto salvarnos de la segunda muerte sino de la primera;
– la expiación responde a la primera muerte (paga del pecado bajo ley), de manera universal;
– la segunda muerte es una nueva sentencia, no de la ley, sino del Hijo como Señor y Juez.
Conclusión:
¿Ilimitada o limitada?
A la luz de Sola Escritura:
- Respecto del primer juicio (ley, pecado, primera muerte):
– no hay acepción de personas;
– todos están igualmente condenados;
– la muerte que Cristo muere en ese terreno debe ser universal, “por todos”, o no es justicia perfecta.
– en ese sentido, la expiación es universal, limitada al ámbito de la primera muerte. - Respecto del juicio final y de la segunda muerte:
– ya no estamos en el régimen de ley, sino en el del Señorío del Hijo;
– todos han pasado por la muerte;
– todos son suyos por derecho (murió y resucitó para ser Señor de muertos y vivos);
– ahora el Hijo decide soberanamente a quién da vida eterna y a quién deja ir a la segunda muerte, sin violar la imparcialidad del primer juicio, porque la ley ya hizo su obra en todos.