Salmo51
Administrador
Dios, en su absoluta soberanía, no actúa bajo compulsión ni responde a necesidades externas.
Él es el origen de todo, y su voluntad es pura, libre y eterna.
La Escritura afirma que Dios hace “todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11).
No pide permiso para querer ni para actuar; su consejo es inmutable y perfecto (Isaías 46:10: “Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”).
En esta soberanía, Dios decide crear al hombre, un ser libre y responsable, no por obligación, sino por el puro placer de su voluntad amorosa.
Dios no es un Creador reactivo que improvisa ante imprevistos.
Todo lo que hace, incluyendo la creación del hombre, surge de su amor eterno y su plan inalterable.
Él no está supeditado a nada ni a nadie; nosotros somos el fruto de su deleite soberano.
Él es el origen de todo, y su voluntad es pura, libre y eterna.
La Escritura afirma que Dios hace “todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11).
No pide permiso para querer ni para actuar; su consejo es inmutable y perfecto (Isaías 46:10: “Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”).
En esta soberanía, Dios decide crear al hombre, un ser libre y responsable, no por obligación, sino por el puro placer de su voluntad amorosa.
Dios no es un Creador reactivo que improvisa ante imprevistos.
Todo lo que hace, incluyendo la creación del hombre, surge de su amor eterno y su plan inalterable.
Él no está supeditado a nada ni a nadie; nosotros somos el fruto de su deleite soberano.