Salmo51
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Un nuevo paradigma:
La justificación por fe ante el Hijo
Una vez que hemos establecido que la justicia ante el Padre se resolvió plenamente y para siempre con las obras de Cristo, debemos preguntarnos: ¿Para qué sirve entonces la fe?La respuesta es que la justificación por fe no es un nuevo "requisito de esfuerzo", sino un nuevo paradigma de escaneo.
Es la forma en que el ser humano accede legalmente a lo que el Segundo Hombre ya conquistó.
1. El cambio de jurisdicción
La justificación por fe es una resolución que ocurre ante el Hijo y bajo un Nuevo Pacto sellado en Su muerte. Mientras que el primer Adán nos dejó bajo la jurisdicción de la Ley (donde el escaneo busca obras y encuentra pecado), Cristo nos traslada a Su propia jurisdicción.En este nuevo paradigma, Dios ya no nos escanea para ver si nuestras obras alcanzan la medida —porque ya recibió las obras de Cristo—, sino que nos escanea para ver si estamos unidos a Su Hijo.
2. La muerte de Cristo como el "Reset" legal
La misma vida "bajo el sol" que antes merecía la muerte por su injusticia, ahora puede alcanzar un destino diferente. ¿Cómo? Porque en este nuevo pacto, la muerte de Cristo funciona como un interponedor legal.- El veredicto de la Ley: Exigía la muerte del pecador.
- La solución del Hijo: Él ofrece Su propia muerte como cumplimiento de esa sentencia.
3. Mediación eficaz y representación dinámica
Dios no soluciona la caída tratando de remendar nuestra vieja naturaleza; Él crea un hombre nuevo. La justificación por fe es mediación eficaz porque el Hijo no solo pide misericordia, sino que presenta Su justicia humana y perpetua como nuestra.Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”
4. Conclusión: El descanso en la obra terminada
Bajo este nuevo paradigma, la fe es el "reposo".Si la justificación es por obras de Cristo, y esas obras ya fueron aprobadas por el Padre (evidenciado en la resurrección), entonces al hombre no le queda nada por añadir.
La fe es el reconocimiento de que solo Cristo es digno de abrir el libro y romper sus sellos.
Nosotros no somos justificados por la "calidad" de nuestra fe, sino por la perfección de la obra en la que nuestra fe descansa.