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Efecto universal:
La primera muerte deja de ser extinción definitiva
Si la muerte de Cristo responde al juicio primero y a la primera muerte, ¿cuál es su alcance real?
La Biblia lo muestra en la resurrección:
1 Corintios 15:21-22
“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”
Hechos 24:15
“…que ha de haber resurrección de justos e injustos.”
Juan 5:28-29
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”
Al morir y resucitar como Hombre justo bajo la ley, Cristo:
– valida que la sentencia del Padre es justa (el hombre culpable muere);
– pero al mismo tiempo abre la puerta para que todos los que murieron bajo Adán puedan ser levantados y juzgados bajo su señorío.
La muerte primera, que era extinción bajo sentencia de ley, ya no es cierre definitivo: en Cristo “todos serán vivificados” (no todos serán salvos, pero todos saldrán de la primera muerte).
Así, el alcance de la expiación respecto de la primera muerte es universal:
– toda la raza estaba bajo una misma condenación;
– la muerte de Cristo entra en ese terreno “por todos”;
– la justicia del Padre no es burlada;
– la primera muerte cumple su trabajo;
– y, después de la muerte, se abre la puerta a la resurrección y un nuevo trato en manos del Hijo.
La primera muerte deja de ser extinción definitiva
Si la muerte de Cristo responde al juicio primero y a la primera muerte, ¿cuál es su alcance real?
La Biblia lo muestra en la resurrección:
1 Corintios 15:21-22
“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”
Hechos 24:15
“…que ha de haber resurrección de justos e injustos.”
Juan 5:28-29
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”
Al morir y resucitar como Hombre justo bajo la ley, Cristo:
– valida que la sentencia del Padre es justa (el hombre culpable muere);
– pero al mismo tiempo abre la puerta para que todos los que murieron bajo Adán puedan ser levantados y juzgados bajo su señorío.
La muerte primera, que era extinción bajo sentencia de ley, ya no es cierre definitivo: en Cristo “todos serán vivificados” (no todos serán salvos, pero todos saldrán de la primera muerte).
Así, el alcance de la expiación respecto de la primera muerte es universal:
– toda la raza estaba bajo una misma condenación;
– la muerte de Cristo entra en ese terreno “por todos”;
– la justicia del Padre no es burlada;
– la primera muerte cumple su trabajo;
– y, después de la muerte, se abre la puerta a la resurrección y un nuevo trato en manos del Hijo.