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La muerte de Cristo:
Una sola vez, en el terreno de esa primera muerte, y “por todos”

¿En qué muerte entra Cristo?

La Biblia responde:

Hebreos 9:27-28
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos…”

Hebreos 2:9
“Pero vemos a aquel Jesús… coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.”

Romanos 6:10
“Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.”

Gálatas 4:4-5
“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley…”

1 Timoteo 2:5-6
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos…”

2 Corintios 5:14-15
“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”

1 Juan 2:2
“Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”


– Entra como hombre.
– Nace “bajo la ley”.
– Muere una sola vez.
– Muere “al pecado”.
– Y esa muerte es “por todos”, “en rescate por todos”, “propiciación… por todo el mundo”.

¿De qué muerte se trata?

De la misma muerte que está “establecida” para los hombres (Hebreos 9:27), la misma muerte que es “paga del pecado” (Romanos 6:23), la misma muerte que “pasó a todos los hombres” en Adán (Romanos 5:12).
Esa es la primera muerte.

Y aquí aparece el punto decisivo:
– Bajo la LEY, Dios no puede hacer acepción de personas.
– Si la muerte de Cristo es respuesta a ese juicio primero, no puede ser parcial.
– Si el Padre aceptara la muerte de Cristo “bajo ley” solo por algunos, dejaría al resto bajo la misma condenación sin base jurídica distinta, y eso introduciría acepción en el mismo terreno donde Él afirma que no la hay.

Por eso, en el nivel del primer juicio, la expiación no puede ser “por algunos”.
O Cristo entra en esa muerte por todos los que están bajo ella, o no entra por ninguno.
Y la Escritura afirma una y otra vez el “por todos”.

En este sentido, la expiación es universal, pero:
– se sitúa bajo la ley,
– ante la primera muerte,
– y nunca se presenta como trato directo con la segunda muerte.
 
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