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Sola Escritura:
Si dejamos de lado los sistemas humanos y nos quedamos solo con lo que dice la Escritura, la pregunta “¿La expiación es ilimitada o está limitada a unos cuantos?” no se resuelve con el esquema clásico de “universal vs. limitada”, porque la Biblia distingue claramente entre:

  1. Un primer juicio, bajo ley, que conduce a la primera muerte.
  2. Un segundo juicio, en manos del Hijo, donde se decide la segunda muerte o la vida eterna.
La expiación de Cristo se relaciona directamente con el primer juicio y con la primera muerte, no con la segunda.

Y esto cambia radicalmente todo el marco de la discusión.


El primer juicio:

Ley, pecado y muerte sin acepción de personas

La Escritura presenta al hombre bajo un primer juicio universal, donde no hay favoritismos ni excepciones:

Romanos 2:11
“Porque no hay acepción de personas para con Dios.”

Romanos 3:9,19,23
“Ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado…
para que toda boca se cierre, y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios…
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Romanos 5:12
“De manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Romanos 5:18
“Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres…”

Romanos 6:23
“Porque la paga del pecado es muerte…”


Bajo este primer juicio:
– Un mismo Dios juez.
– Una misma ley.
– Un mismo veredicto: condenación y muerte para todos.

Aquí no se puede hacer acepción de personas: si Dios juzga bajo ley, todo el que peca debe morir.
El hombre corrupto no puede vivir para siempre.
Si hay que salvar a alguien, no puede ser en el mismo esquema legal, porque la ley “se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive”:

Romanos 7:1
“…la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive.”


Y cuando la ley “te suelta” es porque ya te mató.
Primero la paga se cumple.
Luego podrá haber otra cosa, pero la primera sentencia no se burla.
 
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