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Calvinismo:
El calvinismo clásico, en este punto, enseña lo que se suele llamar expiación limitada o redención particular.
Cristo, según el calvinismo, murió de manera intencional y eficaz solo por los elegidos, no por todos los hombres sin excepción.
Ellos sostienen que Dios eligió desde antes de la fundación del mundo a ciertas personas para salvación.
Luego Cristo, al morir, no pagó realmente los pecados de todos, sino solo los de esos elegidos.
Si Cristo hubiera llevado los pecados de todos, entonces todos serían salvos, y como no todos se salvan, concluyen que Cristo no puede haber muerto por todos del mismo modo.
Arminianismo:
El arminianismo clásico, en contraste con el calvinismo, sostiene una expiación ilimitada.
Para el arminianismo, Cristo murió por todos los hombres sin excepción haciendo posible la salvación para todos, pero solo se vuelve eficaz en los que creen.
La muerte de Cristo no garantiza la salvación de nadie en concreto, sino que abre la posibilidad real de salvación para todos.
Los beneficios de la expiación se reciben condicionalmente, por medio de la fe.
Provisionismo:
Para el provisionismo la cruz es una provisión universal o sea que ningún ser humano está fuera del alcance de lo que Cristo hizo.
Dios quiere de verdad la salvación de todos y la muerte de Cristo es la base real para ofrecer salvación a todo hombre.
La expiación es suficiente por todos pero eficaz sólo en los que creen.
Es suficiente y “provisionada” para todos pero aplicada solo a los que responden en fe al evangelio.
El provisionismo enseña que la expiación de Cristo es ilimitada en alcance e intención (provisión real por todos), y limitada solo en su aplicación, que se da únicamente en los que creen.
En esencia enseña lo mismo que el arminianismo: expiación ilimitada.
El calvinismo clásico, en este punto, enseña lo que se suele llamar expiación limitada o redención particular.
Cristo, según el calvinismo, murió de manera intencional y eficaz solo por los elegidos, no por todos los hombres sin excepción.
Ellos sostienen que Dios eligió desde antes de la fundación del mundo a ciertas personas para salvación.
Luego Cristo, al morir, no pagó realmente los pecados de todos, sino solo los de esos elegidos.
Si Cristo hubiera llevado los pecados de todos, entonces todos serían salvos, y como no todos se salvan, concluyen que Cristo no puede haber muerto por todos del mismo modo.
Arminianismo:
El arminianismo clásico, en contraste con el calvinismo, sostiene una expiación ilimitada.
Para el arminianismo, Cristo murió por todos los hombres sin excepción haciendo posible la salvación para todos, pero solo se vuelve eficaz en los que creen.
La muerte de Cristo no garantiza la salvación de nadie en concreto, sino que abre la posibilidad real de salvación para todos.
Los beneficios de la expiación se reciben condicionalmente, por medio de la fe.
Provisionismo:
Para el provisionismo la cruz es una provisión universal o sea que ningún ser humano está fuera del alcance de lo que Cristo hizo.
Dios quiere de verdad la salvación de todos y la muerte de Cristo es la base real para ofrecer salvación a todo hombre.
La expiación es suficiente por todos pero eficaz sólo en los que creen.
Es suficiente y “provisionada” para todos pero aplicada solo a los que responden en fe al evangelio.
El provisionismo enseña que la expiación de Cristo es ilimitada en alcance e intención (provisión real por todos), y limitada solo en su aplicación, que se da únicamente en los que creen.
En esencia enseña lo mismo que el arminianismo: expiación ilimitada.