Salmo51

Siervo
Este enseñanza se completa en 18 clases que se deberán leer de manera ordenada comenzando con la primera.

Vamos a usar como modelo un par de cuchillos descartables de plástico.

Clase 1

Para comenzar lo que quiero que vean es que no es lo mismo el plástico, un cuchillo y un cuchillo de plástico.

Son tres cosas distintas aunque en la vida diaria las mezclemos en nuestra cabeza.
Cuchillo a secas no se refiere a algo material.
Cuchillo es una idea.
Es un diseño.

Alguien en algún momento necesitó cortar carne y pensó: necesito algo que tenga filo.
Observó un pedazo de madera y dijo: así como está no me va a cortar.
Entonces empezó a darle forma, a afilarla.
Y descubrió que cuanto más fino y filoso hacía el borde, mejor cortaba.
Después mejoró el diseño y dejó una parte gruesa para agarrar con la mano, que sería el mango, y otra parte delgada y filosa.
Este diseño inteligente funcional que surgió en su mente es lo que llamamos “cuchillo”.
El diseño no es algo que se pueda tocar.
No es material ni materia.
Le vamos a llamar FORMA.
Es simplemente una forma pensada con una función: la de cortar.

Ahora miremos el plástico.
El plástico sí es un material.
Es materia prima.
A esto le vamos a llamar SUSTANCIA.

El plástico en grumos, en bolitas o derretido no corta nada.
No tiene ninguna función por sí mismo.
Es material disponible para ser usado.

Ahora podemos tomar ese diseño que llamamos cuchillo y aplicarlo a una sustancia base, por ejemplo madera, hierro o plástico.
Las sustancias son la que sostienen los diseños o formas..
El diseño no flota en el aire, necesita estar “cargado” sobre un material.

Al principio el hombre talló madera y obtuvo un cuchillo de madera.
Más adelante, con la tecnología, empezó a usar plástico.
Se fabricó un molde de acero con la forma del cuchillo.
Luego usó una máquina para derretir el plástico e inyectarlo en ese molde.
Y cuando se enfrió, abrió el molde y sacó el objeto terminado: un cuchillo de plástico.

Noten bien esto: no se le agregó un “cuchillo” al plástico como si se tratara de otra sustancia.
Solo se le dio forma de cuchillo al mismo plástico.
El resultado es cien por ciento plástico, pero ahora con un diseño que le da una función: la de cortar.


Clase 2

Ahora vamos a dar un paso más, porque acá es donde normalmente nos confundimos sin darnos cuenta.
Cuando vemos un cuchillo de plástico solemos decir simplemente: “pasame el cuchillo”.
No decimos “pasame el cuchillo de plástico”.
Abreviamos.
Y al abreviar, nuestra mente empieza a mezclar las cosas.

Cómo estamos mirando un objeto concreto que podemos tocar, terminamos pensando que “cuchillo” es el material, la sustancia.
Sin darnos cuenta, tratamos la palabra cuchillo como si fuera una sustancia, como si existiera una materia llamada cuchillo.
Pero eso no es así.
Cuchillo no es una sustancia.
Cuchillo es un diseño.
Es la forma pensada para cumplir una función: la de cortar.

La sustancia real en ese objeto es el plástico.
Lo que tenemos en la mano es totalmente plástico que fue formado según el diseño de cuchillo.

Es SUSTANCIA FORMADA.

Podemos llamarlo cuchillo, y está bien en el uso cotidiano.
Pero si queremos entender bien lo que está pasando, tenemos que ser más precisos: no es “sustancia cuchillo”, sino plástico con forma de cuchillo.
Primero está la sustancia.
Después está el diseño.
Y cuando el diseño se aplica a la sustancia, aparece el objeto: en este caso, un cuchillo de plástico.


Clase 3

Ahora observemos algo muy importante: la función aparece gracias al diseño, no gracias a la sustancia por sí sola.

Un cuchillo de plástico puede cortar muy bien si el diseño está bien logrado.
Si el molde tiene un filo correcto y el plástico tiene la dureza adecuada, ese cuchillo podrá cortar de verdad. No es un juguete. Puede hacer un corte serio.
En cambio, si el diseño es malo, si el filo está mal hecho, el cuchillo no cortará.
¿Qué cambió entre uno y otro? No cambió la materia, el “plástico” sino el diseño aplicado.
Por eso hablamos de diseño inteligente funcional.
Diseño, porque hay una forma pensada.
Inteligente, porque fue planeada con un propósito.
Funcional, porque le da una función concreta al objeto.
Antes teníamos plástico sin una forma útil.
Ahora tenemos plástico con forma de cuchillo, y por eso puede cortar.
La función no está en la materia prima.
La función aparece cuando la materia es organizada según un diseño.
Y hay algo más.
Si yo derrito ese cuchillo de plástico, pierdo el cuchillo.
Desaparece la forma pero el plástico sigue existiendo. Sigo teniendo la misma sustancia.
Luego puedo usar ese mismo plástico para hacer otra cosa, por ejemplo un tenedor.
La sustancia sigue siendo la misma, pero el objeto ahora es distinto porque el diseño es distinto.

Entonces vemos claramente tres niveles:
. La SUSTANCIA, que es el material.
. El diseño, que es la FORMA pensada con una función.
. El objeto final, que es la SUSTANCIA FORMADA según ese diseño.

Definición corta y fija de términos:

. Sustancia: materia prima.
. Diseño o forma: idea/estructura con propósito.
. Sustancia formada: sustancia ya organizada según un diseño.
. Vida o energía: lo que activa la funcionalidad.


Clase 4

Ahora prestemos atención a un detalle clave que suele pasar desapercibido.

Para hacer un cuchillo de plástico no le agregamos “cuchillo” al plástico.
No existe una sustancia llamada cuchillo que se mezcle con la sustancia plástico.
La única sustancia que tenemos ahí es plástico.
Lo que cambia no es la materia, sino la forma.
La FORMA no es una SUSTANCIA.
Es algo abstracto.
Es la manera en que organizamos esa misma materia.
Cuando el objeto está terminado, ese cuchillo es cien por ciento plástico.
No tiene un poco de "plástico" y un poco de “cuchillo” como si fueran dos ingredientes.
Tiene una sola sustancia, pero con una forma determinada.
Formar no es agregar material.
Formar es dar forma a la materia que ya existe.

Pensemos en un alfarero.
Toma arcilla y hace una maceta o un jarrón.
No le agrega otra sustancia a la arcilla.
Solo la moldea.
El resultado es siempre la misma arcilla, pero con otra forma y otra función.
O pensemos en un bloque de hielo.
Con herramientas se puede esculpir una estatua. No se le agregó nada al hielo. Solo se cambió su forma.

Entonces podemos distinguir dos cosas:
Crear, que es producir la sustancia, la materia prima.
Formar, que es tomar esa sustancia ya existente y darle una forma determinada.
En la formación no se añade nada nuevo.
Lo que cambia es la organización de la misma materia.


Clase 5

Ahora vamos a ordenar bien las ideas, porque acá aparecen tres acciones distintas: crear, diseñar y formar.

Primero, el diseño se crea.
Todo objeto comienza como una idea en la mente de alguien.
El diseñador piensa la forma, la función, las medidas.
Después ese diseño se dibuja, se calcula y finalmente se convierte en un molde o una matriz que permitirá reproducir esa forma en un material.
El diseño primero nace como una idea, no existe como objeto físico.

Segundo, la sustancia también se crea.
Los materiales básicos con los que trabajamos no surgen del diseño, sino que existen como materia prima.
En el caso del plástico, proviene del petróleo.
Y el petróleo forma parte de la creación material del mundo.
Es decir, la sustancia no la inventa el molde ni el diseño.
Es algo que ya existe como base material.

Tercero, la sustancia formada se forma.

Cuando tomamos una sustancia y le aplicamos un diseño, obtenemos un objeto.
Ese objeto no es una nueva sustancia distinta, sino la misma materia organizada de otra manera.
Por eso la mayoría de las cosas que nos rodean no son “sustancias nuevas”, sino sustancias formadas.
El diseño se crea como idea.
La materia existe como base.
Y el objeto final aparece cuando esa materia recibe una forma según el diseño.


Clase 6

Veamos otro ejemplo muy claro: la tuerca y el tornillo.

Un ingeniero necesita unir dos piezas. Entonces piensa una solución. Diseña dos formas que trabajen juntas: una con rosca externa, el tornillo, y otra con rosca interna, la tuerca.
Esa idea primero existe en su mente.
Es un diseño con una función: sujetar.
Luego toma una sustancia, por ejemplo hierro y lo funde y forma una tuerca.
Con el mismo hierro fundido también forma un tornillo.
Ahora tenemos dos objetos distintos: una tuerca y un tornillo.
Pero si miramos bien, los dos son la misma sustancia.
Son hierro.
Lo único que cambia es la forma que se le dio a ese hierro.
A veces, por la manera en que hablamos, parece que “tuerca” fuera una sustancia.
Decimos “pasame esa tuerca” como si la tuerca fuera un material.
Pero en realidad es una tuerca de hierro, o de acero, o de otro metal.
Tuerca es un diseño.
Tornillo es otro diseño.
Hierro es la sustancia que soporta ambos diseños.
El objeto final es sustancia formada.
Es hierro organizado con una forma específica que le da una función: ajustar y sujetar.
Si yo fundo esa tuerca y ese tornillo, desaparece la forma, desaparece el diseño aplicado.
Lo único que queda es la sustancia: hierro.
Porque la tuerca como tal no era una materia distinta, era una forma dada al hierro.


Clase 7

Ahora ampliemos la mirada.
Esto que vimos con el cuchillo, la tuerca y el tornillo se aplica a casi todo lo que nos rodea.

A lo largo de miles de años el ser humano fue tomando materiales de la tierra y dándoles forma mediante diseños cada vez más complejos.
Todo lo que hoy vemos construido por el hombre es el resultado de ese mismo proceso.
Un automóvil, un avión, un tren, un edificio, una ventana de aluminio, un teléfono celular, una agujereadora, un lavarropas, una heladera.
Todos estos objetos tienen algo en común: no aparecieron hechos de la nada ni cayeron del cielo.
Son materia prima de la tierra que fue transformada mediante diseño.

Aunque los veamos muy distintos entre sí, en el fondo la mayoría están hechos de los mismos elementos básicos: metales, minerales, derivados del petróleo, arena, vidrio.
Materiales que provienen de debajo de nuestros pies.
Incluso la madera, que viene de los árboles, forma parte de la misma creación material de la tierra.

Cada objeto es el resultado de muchos diseños encadenados.
Piezas que fueron diseñadas por separado y luego unidas para formar algo mayor.
Cuando miramos un auto terminado, vemos un objeto complejo.
Pero ese auto está compuesto por miles de partes.
Cada parte fue diseñada, formada en una sustancia y luego integrada con otras.
Es diseño sobre diseño, forma sobre forma, siempre trabajando sobre materia prima que ya existía.


Clase 8

¡¡¡ Cómo cambia la perspectiva cuando entendemos bien esta idea de sustancia y diseño !!!

Antes, cuando leía que Dios formó al hombre del polvo de la tierra, me parecía algo casi incomprensible, muy místico.
Pensaba... el hombre algo tan complejo, tan sofisticado, ¿y viene del polvo?
Me sonaba extraño, como si fuera una expresión simbólica. Algo difícil de imaginar en la realidad.

Pero cuando uno observa lo que hace un ser humano y no Dios, empieza a verlo de otra manera.
Pensemos en un teléfono celular de última generación.
Es un objeto extremadamente complejo.
Sin embargo, si seguimos el proceso hacia atrás, todo proviene de materiales básicos que están en la tierra.
Del oro se hacen contactos.
Del silicio se fabrican los componentes electrónicos.
De distintos metales y minerales se obtienen las partes internas.
Los plásticos vienen del petróleo.
El vidrio se produce a partir de arena procesada.
La industria toma materiales simples y, mediante muchos pasos de transformación y diseño, produce objetos de gran complejidad.
En el mercado uno puede comprar transistores, resistencias, placas, cables.
Pero nada de eso apareció terminado.
Todo fue procesado, refinado y vuelto a procesar a partir de materia prima básica.

Entonces, si el ser humano puede formar cosas tan complejas partiendo de elementos simples de la tierra, ya no resulta tan extraño entender que el cuerpo humano también fue formado por Dios a partir de los elementos de la creación material.
La diferencia no está en la sustancia básica, sino en el diseño aplicado a esa sustancia.


Aclaración sobre “polvo de la tierra”:
“Polvo” no significa tierra suelta literal, sino origen material de la creación.


Clase 9

Ahora vamos a aplicar todo lo que venimos viendo al tema del hombre.

En el relato de Génesis aparecen dos momentos distintos que muchas veces se leen como si fueran uno solo.
El primero es cuando Dios dice: “Hagamos al hombre”.
Ahí Dios crea el diseño. Diseña la especie humana.
Es la definición completa de que clase de ser viviente va a ser el hombre.
Sus capacidades, limitaciones, características, poderes, propiedades, forma física, gloria... su manera de existir e intervenir dentro de la creación.
Después, más adelante, se describe que Dios formó al hombre del polvo de la tierra.
Ahí Dios le está dando forma material a su diseño.
Es pasar de la idea al cuerpo concreto.
Lo mismo ocurre con los animales.
Cada especie responde a un diseño distinto, pero el material básico del cuerpo proviene de la misma creación material.
Por eso se puede decir que el caballo, el perro y el hombre, en cuanto a su cuerpo, proceden del polvo de la tierra.
Esto no significa que todos sean iguales. Lo que cambia es el diseño aplicado a esa sustancia.
Así, como de materiales de la tierra el ser humano puede formar una heladera, un televisor o un teléfono, también Dios forma distintos cuerpos vivos según distintos diseños.
Estamos hablando del cuerpo, del aspecto material, del organismo concreto.
Es la sustancia de la tierra organizada según un modelo específico.
El diseño define qué es cada ser.
La sustancia es la base sobre la cual ese diseño toma forma visible.


[Referencias bíblicas: Génesis 1:26-27; Génesis 2:7; Génesis 2:19; Eclesiastés 3:20]

Clase 10

Ahora observemos algo más profundo sobre el objeto ya formado.

Cuando una sustancia recibe una forma según un diseño, en ese objeto formado ya está definida su identidad.
Aunque todavía no esté en funcionamiento, ya está determinado qué es y para qué está hecho.

Aplicado al caso del hombre, cuando el cuerpo es formado del polvo de la tierra según el diseño humano, en ese cuerpo ya está establecida la estructura propia de un hombre.
Ahí no hay un caballo en potencia ni un perro en potencia.
Hay un hombre en potencia.
Todo lo que corresponde a cada clase de ser, a cada especie, ya está definido por el diseño que se le dio a su sustancia base.
Lo mismo ocurre con los animales.
Si se forma al polvo de la tierra según el diseño de caballo, lo que hay es un cuerpo de caballo.
Si se forma según el diseño de perro, lo que hay es un cuerpo de perro.
Cada uno ya tiene su identidad definida por la forma que recibió.
La diferencia entre uno y otro no está en la sustancia básica, que proviene de la tierra, sino en el diseño aplicado a esa sustancia.
La forma determina qué será ese cuerpo cuando reciba vida.
Por eso, cuando luego recibe el aliento de vida, cada uno vive según el diseño que ya estaba presente en su estructura.


[Referencias bíblicas: Génesis 2:7; Génesis 2:19]

Clase 11

Llegamos a un punto clave: la identidad no está en la sustancia, sino en el diseño.

Si tomamos un tenedor de plástico, lo que lo hace tenedor no es el plástico.
El mismo plástico podría tener muchas otras formas.
Lo que lo define como tenedor es el diseño que organiza ese material para cumplir una función específica.
Lo mismo sucede con un cuchillo.
La capacidad de cortar no está en la sustancia, sino en la forma que se le dio.

Aplicando esto al ser humano, la pregunta “¿qué es el hombre?” no se responde señalando la tierra como sustancia, sino el diseño que define esa forma de vida.
El cuerpo del hombre proviene de la tierra, igual que el de los animales.
Todos comparten una base material semejante y todos vuelven al polvo al morir.
La diferencia no está en la sustancia básica, sino en el diseño que Dios dio a cada clase de ser.
Cada especie responde a una forma de vida distinta, a una organización distinta de esa misma materia.
Cuando Dios da vida, esa vida anima la forma que ya está establecida.
La sustancia formada según un diseño determinado comienza a funcionar de acuerdo con ese diseño.
Así, cada ser viviente vive conforme a la estructura que recibió.
La vida no cambia el diseño, sino que lo activa.


[Referencias bíblicas: Génesis 1:26-27; Génesis 2:7; Eclesiastés 3:19-20]

Clase 12

Usemos un ejemplo cotidiano para unir todas las piezas.

Imaginemos un teléfono celular, un televisor y una heladera.
Los tres están apagados.
Ya están fabricados, ya tienen su diseño completo y todas sus partes en su lugar.
Aunque estén inactivos, cada uno ya está preparado para cumplir su función.
Cuando reciben energía eléctrica, cada uno comienza a funcionar según su diseño.
La heladera enfría.
El televisor muestra imágenes y sonido.
El teléfono permite comunicarse, enviar mensajes y realizar muchas otras tareas.
La electricidad es la misma para los tres.
Lo que cambia es la forma interna de cada aparato.
Esa forma determina qué hará cuando la energía lo recorra.
Si se corta la electricidad, dejan de funcionar.
Pierden su actividad, pero el objeto sigue existiendo.
Su estructura no desaparece.
Todo lo que define lo que es cada aparato sigue allí, solo que sin energía no puede operar.

Con esto podemos distinguir claramente varios elementos:
La sustancia, que es el material con el que está hecho el objeto.
El diseño, que organiza ese material con una función.
La sustancia formada, que es el objeto ya construido según ese diseño.
Y la energía, que activa ese diseño y permite que funcione.

En las máquinas esa energía es la electricidad.
En los seres vivos, la vida proviene del poder de Dios, que anima la forma ya establecida y permite que el ser cumpla la función para la cual fue diseñado.


[Referencias bíblicas: Génesis 2:7; Job 33:4; Salmo 104:29-30]

Clase 13

Es importante entender con claridad qué significa que Dios sopló vida.

Dios no tomó un montón de tierra sin forma y, al soplar, convirtió ese polvo en un hombre.
Tampoco sopló “un caballo” dentro de la tierra para que se volviera caballo.
Primero está el cuerpo ya formado según un diseño determinado.
Hay una forma establecida: cuerpo de hombre, cuerpo de caballo, cuerpo de perro.
Esa forma ya define qué clase de ser será.
Luego viene el soplo de vida.
Ese soplo no introduce a otro ser dentro del cuerpo, sino que anima la forma que ya está preparada.
Es la vida la que pone en funcionamiento ese organismo conforme al diseño que recibió.
El soplo de vida no cambia el diseño.
No transforma un cuerpo en otra cosa distinta.
Lo que hace es activar el cuerpo que ya fue formado, para que cumpla el propósito propio de su diseño.
Así, el diseño determinará qué será el ser.
La sustancia lo sostiene.
Y el soplo de vida le permite funcionar como el ser que ya era según su forma.


[Referencias bíblicas: Génesis 2:7; Job 33:4]

Clase 14

Sigamos con el ejemplo de la electricidad para aclarar aún más la idea.

No existe una electricidad especial para teléfonos, otra para televisores y otra para heladeras.
La energía eléctrica es la misma en todos los casos.
Tampoco ocurre que tomemos una piedra cualquiera y, al ponerle electricidad, se convierta en un televisor o en un teléfono.
Primero tiene que existir el aparato, ya diseñado y formado.
Debe tener su estructura interna completa y preparada para funcionar.
Recién después se le conecta la energía.
Esa energía es impersonal y actúa de la misma manera en todos los casos.
Lo que cambia no es la energía, sino el diseño del objeto que la recibe.
Cuando la electricidad recorre el interior del aparato, cada parte responde según cómo fue diseñada.
Los componentes cumplen su función específica porque ya estaban organizados de esa manera.
La energía no trae el diseño desde afuera.
Solo activa lo que ya estaba dispuesto en la estructura del objeto.
Así vemos otra vez la misma secuencia: primero el diseño, luego la sustancia formada según ese diseño, y finalmente la energía que permite que ese diseño entre en funcionamiento.


[Referencias bíblicas: Génesis 2:7; Job 33:4; Juan 6:63]

Clase 15

Sigamos afinando la comparación.

La electricidad no introduce dentro del aparato un ser nuevo ni una inteligencia aparte.
No es que al enchufar un televisor “entra” algo con mente propia dentro del aparato.
La electricidad es una fuerza impersonal.
Es energía que permite que el sistema funcione según el diseño que ya tiene.
De la misma manera, la vida no es presentada como una sustancia independiente que se mete dentro del cuerpo como si fuera otro ser.
Es el poder de Dios que hace que un organismo viva.
Cada tipo de sistema necesita la energía que corresponde a su naturaleza.
Un auto necesita combustible.
Una licuadora necesita electricidad.
Una estufa necesita gas.
La energía no convierte una cosa en otra distinta.
Solo permite que aquello que ya está diseñado para funcionar simplemente lo haga.
Si le pongo nafta a un auto, el motor funciona. Si le pongo electricidad a un aparato, se activa su sistema.
Así también, la vida es el poder que Dios da para que un ser viviente funcione como tal.
No transforma una piedra en un ser vivo.
Activa a un organismo que ya fue formado con la estructura propia de la vida.


[Referencias bíblicas: Génesis 2:7; Job 33:4; Hechos 17:25]

Clase 16

Con todo lo que vimos, ahora podemos entender mejor qué significa que Dios creó al hombre a su imagen.

Cuando hablamos de creación en este sentido, no estamos hablando primero de materia, sino de una forma de vida.
Es la definición de qué clase de ser iba a ser el hombre.
Sus capacidades, sus límites, su manera de relacionarse, su responsabilidad.
Todo eso pertenece al diseño.
Podemos compararlo con el trabajo de un diseñador de autos.
Diferentes marcas usan materiales parecidos: acero, plástico, vidrio, cables.
Pero cada una produce un modelo distinto.
Lo que diferencia a un modelo de otro no es la materia prima, sino el diseño que organiza esa materia.
De la misma manera, el hombre, el caballo o el gato pueden compartir una base material semejante en sus cuerpos, pero cada uno responde a un diseño distinto.
El diseño del hombre define lo que es el hombre.
El diseño del caballo define lo que es un caballo.
Cuando se dice que el hombre fue creado a imagen de Dios, se está señalando una forma de vida particular, con características propias que no pertenecen a otras criaturas.
Esa identidad no depende de la sustancia básica, sino del diseño que Dios estableció.
Después, ese diseño toma forma concreta cuando Dios forma el cuerpo.
Y finalmente, al recibir el aliento de vida, ese ser comienza a vivir según el diseño que ya había sido establecido.


[Referencias bíblicas: Génesis 1:26-27; Génesis 2:7]

Clase 17

Profundicemos ahora en el lenguaje que usamos cuando hablamos de “carne”.
Nota: Les recuerdo que en esta exposición “carne” apunta al cuerpo como forma de vida material y no al “pecado” o al “mal moral”.

Cuando decimos que el hombre es carne, muchas veces pensamos en una sustancia especial llamada carne.
Pero, siguiendo todo lo que venimos viendo, carne se puede entender como una forma de organización de la materia, una manera particular en que la sustancia está estructurada para la vida biológica.
No estamos hablando de una materia distinta a la creación material, sino de una forma específica que esa materia adopta.
Así como un teléfono celular no se parece a la tierra cuando lo miramos, pero en realidad proviene de materiales que estaban bajo la tierra, también el cuerpo humano es materia de la creación organizada de una manera muy compleja.
La industria transforma minerales, metales y otros materiales básicos hasta obtener objetos sofisticados.
De la arena se obtiene vidrio.
De distintos minerales se obtienen metales.
Del petróleo se producen plásticos.
Todo es transformación de lo que ya existía en la creación material.
Nada de eso viene de otro planeta ni aparece de la nada en el sentido material.
Es la misma materia en distintos niveles de procesamiento y organización.
Así, cuando hablamos de carne, podemos pensar en la materia de la creación organizada según un diseño biológico específico.
Es la misma base material, pero estructurada de una manera que permite la vida orgánica.


[Referencias bíblicas: Génesis 2:7; Juan 1:14; Juan 6:63]

Clase 18

Con todo lo anterior, ahora podemos evitar una confusión muy común.

Nota: Les recuerdo que en esta exposición “carne” apunta al cuerpo como forma de vida material y no al “pecado” o al “mal moral”.
Así, cuando se habla de carne, muchas personas piensan automáticamente en una sustancia especial, como si se tratase de un material distinto al resto de la creación.
Pero esto es parecido a lo que pasa cuando hablamos de un cuchillo.
Si digo “cuchillo”, la mayoría imagina un objeto ya terminado y tiende a pensar en algo material.
Sin embargo, vimos que cuchillo es un diseño, una forma.
Lo que existe físicamente es una sustancia con forma de cuchillo, por ejemplo plástico o metal organizado de cierta manera.
Con la carne sucede lo mismo.
Decimos “carne” y pensamos en sustancia, pero estamos hablando de materia organizada según un diseño biológico específico.
Es sustancia formada.
Decir que alguien “se hizo carne” no significa que se le agregó una nueva sustancia llamada carne, del mismo modo que al plástico no se le agrega una sustancia llamada cuchillo.
Lo que ocurre es que la sustancia es formada de una manera particular.
Un cuchillo de plástico corta de verdad, pero sigue siendo cien por ciento plástico.
De la misma manera, el cuerpo humano es materia de la creación organizada en una forma muy específica.
Las células, los tejidos, los músculos son sustancia formada.
Su apariencia y su funcionamiento son muy distintos de la materia básica, pero no porque sean otra sustancia, sino porque la misma sustancia fue organizada bajo un diseño distinto.

La identidad la define la forma, la sustancia la soporta, y la vida la activa.


[Referencias bíblicas: Génesis 2:7; Génesis 3:19; Eclesiastés 3:19-20; Juan 6:63]
 
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